Como quedan las pensiones despues de la reforma

Señoras y señores, después de haber examinado brevemente las reformas y la cuestión de los bajos tipos de interés en Alemania, estoy deseando escuchar las novedades que se producen en otros países. Mañana, el Foro examinará otros temas fascinantes: el papel de los grandes fondos de pensiones en la economía de un país, la protección del consumidor en las pensiones profesionales y personales y las ideas de la economía del comportamiento para el diseño de la fase de pago de las pensiones. Lamento mucho no poder estar aquí mañana.

Pero mis colegas me lo contarán todo. Nuestro trabajo como supervisores está cambiando. Demos forma a este proceso de cambio juntos, e inspirémonos mutuamente.

Les deseo a todos una reunión interesante y muchos debates fructíferos. Cuando un trabajador se jubila después de haber contribuido a una cuenta de ahorro individual, tiene que elegir entre una serie de opciones de pago, incluyendo retiros progresivos, una opción de rentas vitalicias, o una combinación de las mismas. La elección puede ser compleja y costosa, con consecuencias graves y a menudo irreversibles.

Sin embargo, los responsables políticos sólo han comenzado a centrarse en las opciones de pago y en la mejor manera de estructurarlas. En resumen, este estudio evalúa el abanico de reformas de las pensiones que se han aplicado en la última década. En 1981, Chile introdujo un nuevo sistema de cuentas individuales de gestión privada, en sustitución de su sistema público de pensiones de reparto.

Desde 1990, otros 10 países de América Latina, así como países de Europa Central y Oriental, han adoptado alguna forma de lo que se ha dado en llamar el modelo chileno.2 En resumen, para lograr las eficiencias que sus planificadores previeron, los mercados de fondos de pensiones deben ser competitivos. Como se ha descrito anteriormente, los mercados de pensiones de la región suelen ser oligopolios, que cobran comisiones y obtienen beneficios superiores a los que cabría esperar en un mercado competitivo. La mejora de la competencia es fundamental para reducir las comisiones y los costes y mejorar la eficiencia, y las recientes reformas en Chile y México serán observadas de cerca para ver en qué medida abordan estos retos políticos.

Una cartera de inversiones diversificada es fundamental para gestionar el riesgo de inversión. Cuando se establecieron por primera vez los sistemas de aportaciones definidas en la región, la inversión tendía a concentrarse en bonos emitidos por el Estado y, como muestra el Gráfico 6, ese sigue siendo el caso en muchos países. Dado que los instrumentos con grado de inversión siguen siendo escasos en los mercados de capitales emergentes, hay pocas alternativas a la inversión en bonos del Estado Uthoff 1997.

Durante la década de 1990, las empresas con grado de inversión encontraban más barato pedir préstamos a los bancos, tanto en el país como en el extranjero, que acudir a los mercados de capitales, mientras que las pequeñas y medianas empresas no solían cumplir los requisitos de grado de inversión. En otras palabras, las empresas que podían acceder a los mercados de capitales no querían hacerlo, y las que buscaban esas inversiones no cumplían con el grado de inversión. En consecuencia, los valores emitidos por el Estado siguieron siendo la inversión elegida por los fondos de pensiones en la mayoría de los países Kay 2009.

Pero aunque las iniciativas de reforma han sido numerosas, en su mayor parte han sido ineficaces. Han dejado intactos los problemas fundamentales que aquejan a los sistemas de pensiones estatales; como resultado, muchos estados ya han tenido que emprender reformas adicionales desde 2009, y están buscando hacer aún más cambios. Incluso la reforma más agresiva de los últimos años -promulgada en Rhode Island a finales de 2011- no será suficiente para colocar el sistema de pensiones del estado en una base financiera sólida.

El problema es que estos arreglos recientes no han logrado ninguno de los dos objetivos esenciales para el éxito de la reforma de las pensiones: en primer lugar, reducir los costes generales de las pensiones públicas, y en segundo lugar, reducir los riesgos fiscales que soportan los contribuyentes. Para más detalles sobre cómo los estados deberían abordar la crisis de las pensiones, véase mi ensayo Esquivando el desastre de las pensiones en el número de primavera de 2011 de National Affairs. Algunos estados han hecho avances significativos en el primero de estos frentes, y unos pocos lo han hecho incluso en el segundo.

Pero ningún estado ha hecho lo suficiente para solucionar realmente los problemas que afectan a su sistema de pensiones. La razón es que, para proteger de forma significativa a los contribuyentes del riesgo de inversión inherente a las pensiones, los estados deben abandonar el modelo de prestaciones definidas, en el que el estado promete pagos de pensiones fijos y permanentes tras la jubilación, y asume los costes de proporcionarlos, incluso cuando los activos del fondo de pensiones y el rendimiento del mercado no pueden cubrir el gasto de los pagos de prestaciones salientes. En su lugar, los Estados deben avanzar hacia el modelo de aportaciones definidas.

En este sistema, el Estado proporciona a los empleados una cantidad fija para la jubilación mientras están trabajando, permitiéndoles invertir el dinero por su cuenta. Este sistema hace que la responsabilidad de la gestión de los ahorros para la jubilación de los empleados públicos recaiga directamente en los propios trabajadores, y no en los contribuyentes del Estado. Un examen de los motivos por los que el estado pensio